Pues tiene ahora siete meses y pico.
Aparte del refugio felino, lo tuvo un tarado, de los de tutor legal, y de ahí su falta de ojo y el trauma del mutismo psicológico —lo encerraba en un cajón cuando iba la tutora a revisar la casa.
Al principio estaba cagado de miedo, pero ya ha pillado mis rutinas. Sólo le he reñido cuando se ha subido a las mesas, pero enseguida lo pilló.
De momento está en ese ciclo de energía desbocada y sueño profundo.
Si está en fase anfetamínica cuando queda poco para dormir, le saco la "caña de pescar", y a darle botes hasta cansarlo, como con los críos.
Pero, en general, está ganando peso y mucha confianza en sí mismo.
Respecto a enseñarle cosas, como a mi perro, que aprenda el "no" y el "ven aquí", con eso vale.
Ver el archivos adjunto 203369
Ver el archivos adjunto 203370